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Ejercicios Para No Tartamudear: 10 Ejercicios

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  La tartamudez es un trastorno de la comunicación que afecta a la forma y al ritmo del habla. Se caracteriza por repeticiones, prolongaciones o bloqueos de sonidos o sílabas. La tartamudez puede tener diversas causas, como genéticas, neurológicas, psicológicas o sociales. No existe una cura definitiva para la tartamudez, pero se puede mejorar con terapia y con ejercicios específicos. A continuación, te presento 10 ejercicios para no tartamudear que puedes incorporar a tu rutina diaria.

 


Al hablar con una emoción, podemos transmitir cómo nos sentimos o cómo nos gustaría sentirnos usando diferentes recursos lingüísticos y paralingüísticos.



Ejercicios para no tartamudear:

1. Respira profundamente.

La respiración es fundamental para el habla, ya que nos permite controlar el flujo de aire que sale de nuestros pulmones y que hace vibrar las cuerdas vocales. Una respiración profunda y relajada nos ayuda a hablar con más calma y a evitar los bloqueos. Para practicar este ejercicio, inhala por la nariz llenando tu abdomen de aire, mantén la respiración unos segundos y exhala lentamente por la boca. Repite este ciclo varias veces al día.

 

2. Lee en voz alta.

La lectura en voz alta es un buen ejercicio para mejorar la fluidez y la pronunciación. Al leer un texto escrito, no tenemos que pensar en qué vamos a decir ni cómo lo vamos a decir, sino que solo tenemos que seguir las palabras impresas. Esto nos permite concentrarnos en la forma de articular los sonidos y las sílabas, y en el ritmo y la entonación del habla. Para practicar este ejercicio, elige un texto que te guste y que sea adecuado a tu nivel de comprensión. Lee el texto en voz alta con claridad y sin prisa, tratando de evitar las repeticiones o los bloqueos. Si te encuentras con una palabra difícil, no te detengas ni te frustres, sino que intenta pronunciarla lo mejor que puedas y sigue adelante.

 

3. Canta una canción.

Cantar es otra forma de mejorar la fluidez y la expresión oral. Al cantar, usamos el mismo aparato fonador que al hablar, pero con algunas diferencias. Por ejemplo, al cantar respiramos más profundamente, usamos más tonos y modulamos más la voz. Además, al cantar seguimos una melodía y un ritmo que nos guían y nos facilitan la articulación. Para practicar este ejercicio, elige una canción que te guste y que sepas bien la letra. Canta la canción con alegría y sin miedo, tratando de seguir el tono y el compás. No importa si desafinas o si te equivocas en alguna palabra, lo importante es que disfrutes y que te expreses.

 

4. Habla con un espejo.

Hablar con un espejo es un ejercicio para mejorar la autoestima y la confianza al hablar. Al mirarnos en el espejo, podemos observar nuestra expresión facial, nuestro lenguaje corporal y nuestra forma de hablar. Esto nos permite identificar nuestros puntos fuertes y nuestros puntos débiles, y trabajar en ellos para mejorarlos. Para practicar este ejercicio, ponte frente a un espejo y habla sobre cualquier tema que te interese o que quieras compartir. Puedes hablar como si estuvieras conversando con alguien o como si estuvieras dando una charla o una presentación. Mira a tus ojos, sonríe, gesticula y habla con seguridad y naturalidad.

 

5. Habla con un peluche o una mascota.

Hablar con un peluche o una mascota es un ejercicio para reducir la ansiedad y el miedo al hablar. Al hablar con un objeto o un animal inanimado, no sentimos la presión ni el juicio de otra persona, sino que nos sentimos más libres y cómodos para expresarnos. Esto nos ayuda a relajarnos y a soltarnos al hablar, sin temer equivocarnos o ser rechazados. Para practicar este ejercicio, elige un peluche o una mascota con la que te sientas a gusto y que te inspire ternura. Habla con él o ella sobre lo que quieras, como si fuera tu amigo o tu confidente. Cuéntale tus problemas, tus sueños, tus planes o tus secretos. Escucha lo que te dice y responde con cariño.

 

6. Habla con un reloj.

Hablar con un reloj es un ejercicio para mejorar el ritmo y la velocidad del habla. Al hablar con un reloj, podemos medir el tiempo que tardamos en decir una frase o un párrafo, y ajustar nuestro ritmo según el objetivo que queramos alcanzar. Por ejemplo, si queremos hablar más rápido, podemos intentar decir más palabras en menos tiempo, y si queremos hablar más despacio, podemos hacer pausas más largas entre las palabras. Para practicar este ejercicio, elige un reloj que tenga segundero o un cronómetro. Elige una frase o un párrafo que quieras decir y míralo en el reloj. Intenta decirlo en el tiempo que te propongas, ni más ni menos. Repite el ejercicio con diferentes frases y diferentes tiempos.

 

7. Habla con una grabadora.

Hablar con una grabadora es un ejercicio para mejorar la calidad y la claridad del habla. Al hablar con una grabadora, podemos escuchar nuestra propia voz y analizar cómo suena y cómo se entiende. Esto nos permite detectar los errores o las dificultades que tenemos al hablar, y corregirlos o mejorarlos. Para practicar este ejercicio, elige una grabadora o un dispositivo que pueda grabar tu voz. Elige un tema sobre el que quieras hablar y grábate hablando sobre él durante unos minutos. Luego, escucha la grabación y presta atención a tu voz, a tu pronunciación, a tu fluidez, a tu ritmo y a tu entonación. Evalúa tu habla y piensa en qué aspectos puedes mejorar.

 

8. Habla con un compañero.

Hablar con un compañero es un ejercicio para mejorar la comunicación y la interacción social. Al hablar con otra persona, podemos practicar nuestras habilidades conversacionales, como escuchar activamente, responder adecuadamente, hacer preguntas, dar opiniones, mostrar interés, etc. Esto nos ayuda a establecer una relación positiva con el otro y a sentirnos más integrados y aceptados. Para practicar este ejercicio, elige a alguien con quien te lleves bien y con quien te sientas cómodo para hablar. Puede ser un familiar, un amigo, un colega o un profesional. Habla con él o ella sobre cualquier tema que os interese o que tengáis en común. Intenta mantener una conversación fluida y respetuosa, sin interrumpir ni criticar al otro.

 

9. Habla con una palabra clave.

Hablar con una palabra clave es un ejercicio para mejorar la creatividad y la flexibilidad mental. Al hablar con una palabra clave, podemos generar ideas o asociaciones relacionadas con esa palabra, y usarlas para construir frases o historias originales e interesantes. Esto nos ayuda a ampliar nuestro vocabulario y nuestro conocimiento del mundo, y a desarrollar nuestra imaginación y nuestra capacidad de improvisación. Para practicar este ejercicio, elige una palabra al azar o pídele a alguien que te diga una palabra. Puede ser un sustantivo, un adjetivo, un verbo o cualquier otra categoría gramatical. Usa esa palabra como punto de partida para hablar sobre lo que se te ocurra relacionado con ella. Puedes dar definiciones, ejemplos, sinónimos, antónimos, rimas, metáforas o lo que se te venga a la mente.

 

10. Habla con una emoción.

Hablar con una emoción es un ejercicio para mejorar la expresividad y la regulación emocional. Al hablar con una emoción, podemos transmitir cómo nos sentimos o cómo nos gustaría sentirnos usando diferentes recursos lingüísticos y paralingüísticos. Esto nos ayuda a comunicar mejor nuestros estados de ánimo y nuestras necesidades, y a gestionar mejor nuestras emociones positivas y negativas. Para practicar este ejercicio, elige una emoción que quieras expresar o experimentar. Puede ser alegría, tristeza, enfado, miedo, sorpresa o cualquier otra emoción básica o compleja.

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